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Intervisión EASC España: un compromiso grupal que nos sostiene

Hoy, en el marco de nuestro grupo territorial en España, seis supervisoras y coaches procedentes de distintos rincones del país, junto con una colega en Suiza, nos reunimos de forma bimensual para llevar a cabo sesiones de intervisión online. Este espacio nos permite mantener una práctica reflexiva constante y elevar la calidad de nuestro acompañamiento profesional.

Hace muchos años, la intervisión llegó a España de la mano de nuestra compañera Martina Erpenbeck. En el Instituto Indiálogo conocí este modelo de asesoramiento entre iguales durante mi formación en coaching, y conecté con él de inmediato. Me fascinaron su formato estructurado, los diferentes roles —de carácter rotativo— en los que participábamos, la riqueza de los saberes del grupo y la premisa de que todas trabajamos al servicio de la persona que plantea su preocupación.

En 2020/2021, cuando nuestras actividades profesionales se realizaban básicamente online, dos compañeras de formación y asociadas de la EASC, Daniela Minig y Antonia Schweimer, adaptamos la estructura de este modelo —tradicionalmente presencial— para poder realizarlo en formato digital.

Hoy, en el marco de nuestro grupo territorial en España, seis supervisoras y coaches procedentes de distintos rincones del país, junto con una colega en Suiza, nos reunimos de forma bimensual para llevar a cabo sesiones de intervisión online. Este espacio nos permite mantener una práctica reflexiva constante y elevar la calidad de nuestro acompañamiento profesional.

No fue fácil llegar hasta aquí. Ofrecimos sesiones regulares de forma abierta, pero en varias ocasiones tuvimos que cambiar el formato porque no éramos suficientes. Hasta que, en 2024, las seis dijimos: “Compromiso por un año; luego ya veremos”. Y funcionó.

El compromiso es tal que, en caso de necesidad, somos capaces de organizar una sesión de urgencia. Con el tiempo hemos profundizado en la escucha atenta, hemos aprendido a sostener la complejidad sin prisa y a confiar en la fuerza de la inteligencia colectiva. La diversidad de miradas amplía nuestras posibilidades profesionales y nos ayuda a cuestionar nuestras certezas. Sesión tras sesión, cultivamos una práctica más consciente, más afinada y más humana.

¿El beneficio? Salimos de cada encuentro cansadas y, a la vez, con energías renovadas, visiones compartidas desde diferentes gafas y perspectivas, gratitud por disponer de un espacio tan protegido e íntimo y una gran sonrisa en la cara.

Porque la intervisión nos recuerda que acompañar mejor empieza por acompañarnos entre nosotras, y que cuando compartimos práctica, también crece la profesión.


Antonia Schweimer
Grupo de Intervisión España