Jesús se retira

Después de la conferencia de septiembre quise retomar las actividades de alguien que disfruta de lo que hace y de las personas que lo acompañan, y noté que mi cuerpo ya no me sigue con la fuerza que solía tener como yo quería. Que mi energía ya no es tan grande como siempre, que el ictus cerebral y sus consecuencias están afectando a mi capacidad para trabajar, leer y escribir.

En varios sueños me perdí entre montañas y abismos que me amenazaban. Estaba buscando maneras de salir del lío. Por si fuera poco, seguí la búsqueda en edificios complicados, enredados con escaleras que conducían a lugares que no buscaba.  En fin, un laberinto tras otro que me hacía imposible encontrar mi lugar, encontrar el lugar o personas que estaba buscando, o me encontraba en aulas donde los estudiantes se iban sin motivo alguno.

En definitiva, todo un lenguaje simbólico que deja claro que es hora de dejarse de tonterías. Después de muchos sueños de este tipo, algunas conversaciones con asesores y con la familia, en las que hay dos supervisoras y coaches que han hablado sin rodeos, llegué a la liberadora conclusión de que es hora de abrir una nueva etapa en mi vida. Lo haré.

Esto significa que dejo el Instituto Navarra Mitxelena, así como las actividades y responsabilidades asociadas, con efectos desde el 1 de enero de 2024.